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Entrevista a Rafael Asencio González, Maese Chencho

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Félix O. Martín Sárraga. Trabajo de campo. 2013


 

1-    Nuevamente te tendremos como ponente en el Congreso Iberoamericano de Tunas que tendrá lugar en Murcia a finales de abril próximo, ¿qué valoración haces de este tipo de encuentros donde los investigadores hacen públicos sus hallazgos sobre el pasado y la realidad que vivimos en el Tunar a uno y otro lado del charco? 

ChenchoVeamos, soy de una generación de tuna en España a la que le ha tocado vivir años excelentes en el devenir de nuestra tradición escolar pero, también los peores años de una crisis que a veces llegó a antojarse definitiva, años en los que se perdieron un número considerable de tunas, algunas con una solera innegable atendiendo al dato incontrovertido  de su paso continuado por la historia.

Para que tal cosa haya ocurrido algo debemos haber hecho mal y, vaya por delante que no creo que ese “algo” tenga que ver con la calidad artística y musical de las tunas (donde, aunque siempre ha habido de todo, ha habido algunas que han alcanzado un nivel impensable hace 50 años), y sí con una cierta relajación en aquello que constituyó nuestro “ser” que olvidó además, en muchas ocasiones, su “deber ser” quizá porque el vitalismo a ultranza de los propios tunos les ha impedido ver que forman parte de una tradición, de raíz estudiantina, centenaria que debe cuidarse y conocerse, o darse a conocer más allá de su componente lúdico, de manera que se reconozca como un valor cultural digno de protección por parte de las autoridades, políticas o académicas

No hemos sabido o no hemos querido explicar a la sociedad y a los nuevos estudiantes quiénes somos, acrisolando esa explicación en el importante legado que debiéramos conocer para así poder transmitirlo; de este modo, una institución académica en su esencia ha sido, por generaciones, la menos académica de las instituciones, lo que ha permitido que, sin apenas contestación se la relacione por quienes, haciendo gala de “progresía” (esto es, quienes siempre andan dispuestos a abrazar lo ajeno, cosa que, no siendo mala, suele pasar por el previo denuesto de lo propio que siempre es tachado de facha o carca), la han tachado de institución rancia y trasnochada y también para-académica.

Cómo lo explicaría: El pasado 24 de marzo de 2011 se inauguraba en Alicante un «Parque de La Tuna», en la ladera suroeste del Monte Benacantil, que es tanto como decir en pleno centro de la ciudad, que incorporaba, como elemento significativo, una escultura de bronce a tamaño natural que representaba a un tuno de pie. Fuentes municipales explicaron a los medios en nota de prensa que el parque, suponía «un homenaje a los tunos, a su labor cultural y a su histórica presencia en la ciudad». Fuere verdad histórica intuida o que la casualidad, capricho­sa, dio en esta ocasión la razón a quienes con tanta frecuencia yerran, lo cierto es que la estudiantina, evo­lución o, si se prefiere, metamorfosis de la de la arcaica tradición escolar de «correr la tuna» al socaire de los cambios decimo­nónicos, tiene una presencia constante y continua que trasluceuna categoría espiritual francamente elevada, pues se afana en dar un curso ambulante de política social con el pretex­to agradable de unas músicas y canciones. La estudiantina, en el siglo XIX y primer tercio del XX, es una institución eminentemente solidaria y, en muchas ocasiones, la primera que acude a aliviar a las vícti­mas, pues tiene una visión abierta e internacional de su cometi­do, postulando lo mismo a favor de los inundados de otra región, que para los internados en las diversas instituciones de caridad de su propia ciudad o para quienes sufren el zarpazo de la des­gracia o tienen hambre en cualquier parte del planeta; contribuye con su póstula a los proyectos insignia de las ciudades, ya sea aquellos encaminados a mejorar los equipamientos asistenciales o los culturales o las celebraciones íntimamente ligadas a las poblaciones concretas. En la España de la dictadura la Tuna renueva su compromiso solidario allegando fondos para las distintas obras de componente social que se promovían en favor de los estudiantes necesitados como la “Ayuda Universitaria”, “Bolsa del Libro” y “Hogar Universitario”. Hoy esa actividad es menos visible pero igualmente existente, participando en u organizando conciertos solidarios a favor de los necesitados, actuando en asilos, etc.

No me cabe duda de que la tuna merece monumentos y museos, pero aun merece y necesita más bibliotecas y, por supuesto, comunicadores de su extensa y brillante historia y, por supuesto, nadie ajeno a nuestra tradición, salvo excepciones que aún están por aparecer, va a hacer esa labor fundamental para la dignificación y puesta en valor de la tradición escolar española más hermosa que parieron los siglos y, también, la de mayor éxito habida cuenta en gran número de países en los que ha anidado, evolucionando a través del tiempo y el espacio, universalizándose a la par que impregnándose del carácter y circunstancias propias  de cada entorno nacional.

2-    En el amplio contexto de la investigación sobre la Tuna, ¿qué áreas consideras que se encuentran más necesitadas de hallar datos para su mejor comprensión histórica?

Queda muchísimo por hacer.

Cierto que gracias a los esfuerzos hasta ahora realizados tenemos bastante cerrada lo que pudiéramos denominar una “historia general de la Tuna española”, o lo que es lo mismo, las etapas en las que puede dividirse su devenir a través del tiempo y sus características; lo normal y lo excepcional en cada una de ellas. También se ha avanzado mucho desde el punto de vista metodológico... ahora sabemos cómo y dónde buscar; hemos aprendido a no generalizar ni sacar conclusiones precipitadas... lo que me lleva a lo que nos falta...

Y nos falta un estudio detallado de la historia de la institución en cada una de las provincias españolas pues hasta la fecha sólo se ha editado la de Córdoba, si bien, se está a las puertas de que vean la luz la de otras, habiéndose detectado particularidades propias de ámbito regional o incluso provincial que no hacen sino aconsejar ese estudio al detalle y van más allá del hecho de que el espacio físico sometido a la lupa de la investigación tenga una capital universitaria con mayor o menor abolengo o no sea ese el caso; así por ejemplo mientras que las estudiantinas cordobesas llevan por norma música propia, siendo excepcional el caso de  la organizada en 1885 por los alumnos de Instituto Provincial de Segunda Enseñanza para socorrer a las víctimas de los terremotos de Andalucía, que se explica por la premura en prestar su ayuda a las víctimas a través de la postulación, no habiendo tiempo material para conjuntar voces e instrumentos; en Alicante, sin embargo, es la regla, pues lo habitual es que la estudiantina salga a la calle con el acompañamiento musical de una banda y solo en muy pocas ocasiones lleva su propia orquesta, compuesta por los instrumentos clásicos manejados por miembros del grupo, y esto por influencia de sus vecinas de la capital del Turia, pues en esta ciudad eso era lo habitual aun en las grandes estudiantinas universi­tarias (Derecho, Medicina, Bellas Artes, Carreras Especiales...), que siguieron ese modelo, al parecer, hasta el año 1882, en el que la visita a Valencia de la Estudiantina Fígaro sirvió para hacerles comprender que llevar mú­sica propia reducía los costes fijos de la tuna (la contratación de los músicos los elevaba enormemente), permitiéndoles vivir su aventura fuera de los límites de su provincia e incremen­tando el importe líquido de lo recaudado para la beneficencia. Lo cierto es que las estudiantinas alicantinas no tuvieron in­fluencia de otras de lugares distintos de Valencia hasta el año 1915 y ahí debe verse la razón por la cual se tiene constancia únicamente de una visita cuyo destino está fuera de los límites de la provincia: la efectuada a la vecina Murcia, en el año 1905, por la estudiantina apócrifa formada por los miembros de la Sociedad de Socorros Mutuos de la Dependencia Mercantil (dependientes de comercio).

En lo que respecta a otros países, los hay que cuentan con investigadores comprometidos que han publicado obras de calidad o se encuentran en proceso de ello (a destacar Chile, México y Portugal) y otros en los que ni siquiera se ha iniciado la tarea y en los que quién sabe si alguna vez se darán los primeros pasos (Filipinas, Grecia...).

Queda un mundo por hacer… eso es lo emocionante.

3-  A principios de este año presentaste como coautor un Diccionario Histórico que publicó la Universidad San Sebastián de Chile y ya se ha anunciado que en 2014 verá la luz su segunda edición, ¿qué impresión te causa tan buena acogida?

Indudablemente una excelente impresión y prueba de que existe interés en conocer entre los tunos del nuevo mundo los orígenes y la evolución de la tradición a la que dan vida.

Una fórmula sencilla y fácilmente comprensible como es la del diccionario se ha mostrado sorprendentemente eficaz de cara al objetivo de dar a conocer entre sus protagonistas actuales la evolución de nuestra tradición escolar y es que, se han explicado sus diversas acepciones a través de la historia, algunas ya en desuso, y su tipología plural; se han definido instituciones académicas y costumbres escolares que hoy languidecen o han muerto, españolas o no; y todo ello sazonándolo con jugosos ejemplos extraídos de la literatura y la prensa de la época.

Esta segunda edición va un paso más allá poniendo el acento en la capacidad de cada tuna para generar tradiciones de consumo interno e, incluso, un lenguaje propio que a veces se contagia y asume por tunas distintas.

4-   Parece que 2014 será un año muy atareado para ti porque, al parecer para las fiestas de Carnaval, se presentará oficialmente tu próximo libro sobre “Las Estudiantinas del antiguo carnaval alicantino”, ¿nos podrías avanzar algunos datos al respecto?

Carnaval alicantino - ChenchoEn efecto, ya contamos con fecha, lugar y hora para la presentación de “LAS ESTUDIANTINAS DEL ANTIGUO CARNAVAL ALICANTINO. ORIGEN, CONTENIDO LÍRICO Y ACTIVIDAD BENÉFICA (1860-1936)”, sucederá el próximo 12 de febrero, miércoles, en la Sala Altamira de la Sede Universitaria de Alicante, a las 20:00 h, pues se trata de una publicación de la Cátedra Arzobispo Loazes de la Universidad de Alicante.

La obra se dirige a esa necesidad ya mencionada de publicar la historia de nuestra tradición en cada una de las provincias españolas habida cuenta la ingente documentación relativa al tema existente a disposición del investigador que deja a las claras prueba de las particularidades propias de cada territorio y permite fijar los hitos y personajes más destacados para esa historia en cada territorio.

Ni que decir que el libro cuenta con otros alicientes que su contenido propiamente dicho, fundamentalmente la labor de Enrique Pérez Penedo “Lapicito”, que se ocupado de la maquetación y el diseño, así como de la selección de ilustraciones y fotografías; y Demetrio Sánchez, afamado pintor, autor del dibujo de la portada.

Cabe destacar que, si bien la investigación tiene como eje central la actividad de  Estudiantinas en Alicante desde los primeros ejemplos a mediados del siglo XIX hasta las agrupaciones existentes al tiempo de declararse la guerra civil, el análisis va mucho más allá, pudiendo el lector encontrar en el relato pinceladas sobre las relaciones sociales, la situación política, la vida cultural, las costumbres de las gentes y de instituciones y en suma, el ambiente que se respiraba por aquel lejano entonces en esa provincia, habiéndose realizado un amplio estudio que sobre el devenir de la celebración del Carnaval.

Por último debe mencionarse que en las páginas de este ensayo se ha dado cabida tanto a las estudiantinas universitarias o escolares como a las que no lo son, por entenderse que tales no son sino manifestaciones irradiadas de una tradición propia de la Universidad y prácticamente tan antigua como ella.