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¿Más sobre la Estudiantina Española que viajó a Paris en 1878? Don Joaquín Castañeda y Otermín

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Rafael Asencio González. Investigación personal. 2014.


 

Castaneda - fotoDon Joaquín Eulogio Castañeda y Otermín "verdadero iniciador de la Estudiantina y autor del juicioso reglamento a que los escolares se han sometido incondicionalmente desde la formación de la comparsa"[1]. A más de vicepresidente de la misma, hijo de José Castañeda Olivencia Millar y García (capitán de Infantería) y Joaquina Gregoria Otermín Artola (que vino al mundo en Amezketa en 1821), nació en San Sebastián, siendo bautizado el día 11 de marzo de 1848 (y no en 1849 como dice La Ilustración Española y Americana del 20 de marzo de 1878) en la iglesia de San Vicente Mártir.

Antes de terminar la segunda enseñanza, ingresó Castañeda, por seguir la herencia militar de su padre, en la Academia de Ingenieros Militares de Guadalajara, y a los tres años de estudios pidió y obtuvo, por el delicado estado de su salud, la licencia absoluta; concluyó después los estudios de Filosofía y Letras, y también con aprovechamiento singular la carrera de Ciencias, ingresando luego por oposición en el Cuerpo de Topógrafos.

Bajo la República pasó, como tantos otros, al campo carlista, y allí fue siempre objeto del aprecio de sus jefes y de las simpatías de sus compañeros, por sus excelentes cualidades personales y su carácter franco y jovial, "sirvió primero en el batallón de Durango, donde prestó sus servicios batiéndose con arrojo... dejó gratísimos recuerdos y numerosas y verdaderas amistades cuando, por orden superior, tuvo que pasar destinado al ministerio de la Guerra"[2]; en 1876, concluida ya la guerra civil, se acogió a indulto, y desde entonces residía en Madrid al lado de su señora madre.

El día 23 de enero de 1879 se casaba, en la catedral del Señor Santiago de Bilbao, con Rosa Brígida Echevarría Ureta (hija de José Pedro Echevarría Galindez, nacido en 1798, y María Josefa Ureta Jugo, nacida en 1807), bautizada el día 8 de octubre de 1846 en la iglesia de San Nicolás de Bari de Bilbao y, por tanto,  poco menos de un año y medio  mayor que su esposo; con la que tuvo seis hijos: Jesús (1880), José Joaquín (1881), Juan José (1882), Miguel (1883), Manuel Antonio (1885) y Jesús José María (1886).

castaneda - portada euskal erria 1915

Fijó en Zumárraga su residencia, adonde llegó cuando el tendido del ferrocarril como topógrafo y donde se construyó un palacete (Ángel Cruz Jaca, "Los Busca de Zumárraga", 1991). En el verano de 1882 obtenía licencia como topógrafo por enfermedad[3]. A partir de entonces se dedicó a explotar su propiedad, produciendo vino negro (Lau-Buru diario de Pamplona 29-07-1882 o El Papa-Moscas periódico satírico de Burgos 05-08- 1888, que informa de su intento por introducir la cerveza Groch, o el mismo periódico último del 16 de septiembre de igual año, en el que vende una partida de 84 bocoyes -barriles grandes- usados para vino); en lo que concierne a su actividad política Joaquín Castañeda será el Jefe local y hasta provincial de la comunión tradicionalista (carlista), y mantendrá correspondencia directa con la casa real del pretendiente en el extranjero (Vid. Ángel Cruz Jaka Legorburu, "Encrucijada política Zumárraga 1886-1910").

 

"Toda su vida sintió verdadera pasión por la música; fundó diversas sociedades artísticas y organizó bandas y orquestas en la patria de Legazpi que estudiaron bajo su inteligente dirección.

 

En sus interesantes trabajos de crítica musical se muestra un verdadero maestro; en sus juicios y observaciones sobresale su alma de artista y su pluma se afianza siempre en sólidos conocimientos del arte, y erudición envidiable.

 

Rendía tal culto á la música de nuestro país, que pocos, pocos vascongados le habrán aventajado en su entusiasmo de raza, en el dominio del zortziko y en su interpretación genuina... la música bascongada, en adelante, experimentará el vacío de su fervoroso admirador; y el ideal euskaldun pierde también á uno de sus entusiastas defensores"[4].

En efecto, reorganizó a partir del año 1893 la notabilísima banda municipal de música de Zumárraga y la dirigió con singular acierto, no en vano, tras constituirse definitivamente en el mes de julio del 94, asistió al Concurso internacional que se verificó en Bilbao en 1896, figurando en el último grupo C en unión de otras siete bandas, y de éstas, solo dos se presentaron al concurso de lectura a primera vista, que fueron Ezcaray y Zumárraga. En este concurso obtuvo el Primer Premio (medalla, año 1896). En el concurso de ejecución ganó también el Primer Premio (medalla). El orden, subordinación y compostura que en tan solemnes actos observó la banda, fueron motivo para que la numerosa Comisión del Concurso y el Ayuntamiento, por unanimidad, la premiasen con una magnífica corona, que es una verdadera obra de arte, encerrada en precioso estuche[5].              

Castaneda - esquelas

Como crítico musical publicó una Carta sobre la muerte de Iparraguirre, incluida en Iparraguirre y el Arbol de Guernica (Bilbao, 1896, pp. 155-159) que también puede verse en La Unión Vasco-Navarra del día 9 de abril de 1881[6]; y "Decadencia del aurresku", en Euskal-Erria revista bascongada (1898, XXXVIII, pp. 43-44).

También escribió sobre la economía local y política: así dos artículos sobre la industria guipuzcoana, en Euskal-Erria revista bascongada (1899, XLI, pp. 48-49 y 294-296) y el titulado "De interés carlista", publicado póstumamente en El Correo de Guipúzcoa del 23 de marzo de 1904 (5 días después de su muerte) en el que el gacetilla del diario carlista califica a Castañeda como «modelo de carlistas».

Son varias las necrológicas publicadas (a las que debe unirse la crónica de la misa de funeral y de la honra fúnebre celebrada días después de su muerte), destacando ésta de sus correligionarios en El Correo de Guipúzcoa del sábado 19 de marzo:

 

Castaneda - El Correo de Guipuzcoa  23-03-1904  entierro«DON JOAQUÍN CASTAÑEDA

 

Anoche a las ocho recibimos dos telegramas anunciándonos la muerte repentina de nuestro querido amigo don Joaquín Castañeda, a quien tuvimos el gusto de abrazar en esta redacción hace aun muy pocos días.

 

Anteanoche recibimos una carta suya incluyendo un artículo de interés para nuestra Comunión, como eran todos los suyos, no lo publicamos hoy por razones fáciles de comprender, pero lo publicaremos Dios mediante dentro de unos días. La inesperada noticia del fallecimiento de nuestro querido amigo nos ha causado profundísima impresión.

 

Don Joaquín Castañeda era un excelente compañero y un carlista modelo: bien podemos afirmarlo así los que hemos tenido ocasión de apreciar más de una vez su fe, su entusiasmo y su espíritu de sacrificio por la Causa a la que había consagrado sus desvelos. Castañeda rindió siempre el más severo culto a la disciplina, persuadido como estaba de que, sin ella, no hay partido, ni unión, ni éxito posible.

 

En la última guerra civil prestó sus servicios, primero en filas y después en el ministerio de la guerra, adonde fue destinado y resultó de gran utilidad por sus muchos y variados conocimientos.

 

Era, en fin, nuestro querido amigo un buen padre y buen cristiano; sus convecinos y cuantas personas tuvieron ocasión de tratarle, le profesaban verdadero afecto.

 

EL CORREO DE GUIPÚZCOA que se ha honrado hasta hoy con la valiosa colaboración y la preciada amistad de don Joaquín Castañeda envía a la familia de éste la dolorosa expresión del más sentido pésame por tan sensible pérdida y pide en caridad a todos nuestros lectores una oración por el alma del finado.

 

R. I. P. A.»

 

 

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Imágenes y recortes de prensa:
 
Rafael Asencio González. Colección personal. 2014.
 
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Otras fuentes y comentarios

[1] La Ilustración Española y Americana. 20-03-1878.

[2] Mendiz-Mendi, "Elogio Merecido", publicado en El Correo de Guipúzcoa del 21 de marzo de 1904.

[3] El Día. Madrid. 11-07-1882.

[4] López Alén, Francisco; "D. Joaquín Castañeda", Euskal-Erria, revista vascongada, San Sebastián T. 50, 1º sem. 1904, pp. 230 a 231.

[5] "La Banda Municipal de Zumárraga", Euskal-Erria. revista vascongada, San Sebastián T. 39, 2º sem. 1898, pp. 346-348.

[6] Amador Carrandi dice en su artículo aparecido en el Diario Vasco del 23 de julio de 1953 que la guitarra de Iparraguirre que se muestra en la Casa de Juntas de Guernica fue a manos de Egaña (quien a su vez la donó a la Diputación Provincial de Vizcaya) procedente de Joaquín Castañeda, la única persona, además del cura, que estaba presente en el momento de morir Iparraguirre. Cuando Quiroga (sobrino de Iparraguirre) llegó con retraso a Urretxu, dispuso que la guitarra se la quedase Castañeda. Este, a su vez, se la entregó a Zubiría (Cantor e improvisador Navarro, querido e inseparable compañero de José María Iparraguirre), quien le había rogado se la diese para así poder llamarmás la atenci6n del publico y «sacar más dinero en su manera de vivir».Castañeda accedi6 con dos condiciones: que el navarro dejara en supoder la guitarra propia y que a su muerte le devolviera la guitarra deIparragirre. Zubiría murió en Durango en mayo de 1884, «dejandopequeñas deudas y encomendado el envío de la guitarra a don Pedro deEgaña». Sigue Amador Carrandi:«Poco después de su fallecimiento llegan a Durango dos reclamacionesde la guitarra de Iparraguirre: un propio dependiente de su casa, que envíael señor Castañeda, y el señor Quiroga Iparraguirre.Entre el ilustre viejo de Cestona, donde Pedro de Egaña, y don Joaquínde Castañeda se cruzan varias cartas con este motivo. Todas son correctasy cordiales, de caballeros que desean entenderse y que se respetan por suspropios méritos. Llegan pronto a un acuerdo, pues ambos creen que la guitarradebe ser conservada en la Casa de Juntas. Y en cumplimiento de este convenio,el señor Egaña hizo el envío en la forma descrita al comienzo de estas líneas.

[7] El Correo de Guipuzcoa. 23-03-1904.

[8] El Correo de Guipuzcoa. 25-03-1904.

 


Publicación: 20/09/14