Sabias que...
A principios del siglo XX hubo estudiantinas que actuaron en más de un escenario en la misma tarde

Félix O. Martín Sárraga.
Conocemos que la organización de las Tunas y Estudiantinas del entorno del cambio de siglo del XIX al XX estuvo muy pendiente de los detalles organizativos, acostumbrándose a enviar una comisión a cada ciudad -previa a la llegada de la agrupación- para saludar a las autoridades, pedir permisos, concertar conciertos, cenas y hasta elegir madrinas locales....
En 1935 hubo en Córdoba una Estudiantina Femenina Infantil

Félix O. Martín Sárraga
Aunque se ha hallado algún que otro breve de prensa testimoniando la existencia de estudiantinas infantiles, son menos frecuentes los dedicados a agrupaciones conformadas por niñas y más aún los que identifiquen a alguna de sus integrantes.
Hubo tasas para salir por carnaval desde el siglo XIX

Félix O. Martín Sárraga
Una vez que se armó la marabunta con la salida indiscriminada de todo tipo de estudiantina, las autoridades decidieron controlar su salida a las calles durante los días de Carnaval y, por qué no, recabar dinero para las arcas municipales mediante la obligatoriedad de obtener un permiso y pagar las correspondientes tasas para tal fin.
Un artículo de 1848 refería la presencia de barberos entre los 'estudiantes de la tuna'

Félix O. Martín Sárraga
Giménez-Serrano, en su «Un paseo a la patria de Don Quijote», refiriéndose a un mesón localizado en la calle real de Las Ventas (en la carretera que de Madrid conduce á Andalucía), a 15 leguas de Aranjuez y 26 de Bailen, dice:
La Estudiantina Castellana de 1933 estuvo integrada por escolares de ambos sexos

Félix O. Martín Sárraga
Al lector asiduo de nuestras publicaciones ya no le ha de sorprender que citemos artículos de la prensa de la época que evidencien la existencia de Tunas académicas conformadas por escolares de ambos sexos. Hoy hemos hallado, aunque escasa, referencias publicadas que atestiguan la existencia de la Estudiantina Castellana que, «formada por alumnos de ambos sexos de Salamanca y Madrid», causó un «sorprendente efecto».

